PÉRDIDA DE LA MEMORIA, EL FANTASMA DEL OLVIDO

Con el envejecimiento natural de nuestro cuerpo, las funciones de cada uno de nuestros órganos y sistemas disminuyen en su eficiencia, principalmente ante situaciones de estrés. Nuestro cerebro no se escapa de estos cambios degenerativos anatómicos y funcionales, estos se traducen en errores de memoria, dificultad en la capacidad de aprendizaje, atención y concentración, así como en las capacidades ejecutorias o motoras.

La pérdida de la memoria no necesariamente representa una enfermedad y es probable que no evolucione a una situación de mayor trascendencia. Por tanto, ante la presencia de pérdida de memoria, lo primero que tenemos que hacer es tomar las cosas con calma y considerar que podemos encontrarnos ante un deterioro benigno de la memoria relacionado con la edad y no necesariamente un cuadro de deterioro de demencia.

Es importante conocer que el cerebro se atrofia y disminuye su funcionamiento ante la falta de uso (baja demanda de trabajo después de la jubilación). Es de vital importancia mantenerlo activo al estimularlo con un nivel de exigencia y trabajo continuo. Se ha puesto interés especial en la creación de técnicas y guías de estimulación neurocognitiva enfocadas al adulto mayor con la finalidad de mejorar el funcionamiento global del cerebro. Una de estas técnicas es la llamada Gimnasia Cerebral. Uno de los ejercicios típicos de esta es el movimiento cruzado:

Sentado en una silla, levante la rodilla derecha y tóquela con la mano izquierda. Levante la rodilla izquierda y tóquela con la mano derecha. (Repita los dos movimientos lentamente 10 veces).

Algunas recomendaciones a adoptar para mantener activo a nuestro cerebro son:

  • Mantener siempre un proyecto a corto plazo (tarea doméstica, trabajo manual, empleo).
  • Realizar ejercicio aeróbico con regularidad. Estimula la coordinación psicomotriz.
  • Andar en bicicleta. Desarrolla la coordinación motriz fina y gruesa.
  • Practicar la meditación y/o la oración. Favorece el conocimiento de nuestra espiritualidad, reflexión y descanso; libera tensión emocional.
  • Leer diez minutos al día. Favorece el incremento de léxico, mejora la ortografía y proporciona temas de conversación y desempeño social.
  • Hablar con un amigo o familiar de un tema común. Estimula los procesos del lenguaje.
  • Armar un rompecabezas. Facilita la toma de decisiones.
  • Ver la televisión desde tres puntos distintos (derecha, izquierda y de frente). Ejercita los nervios ópticos.

Fuente: http://amgg.com.mx/sobre-el-envejecimiento/que-hacer-en-caso-de/perdida-la-memoria-fantasma-del-olvido/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *